¡Hola!

Se fue el primer mes de la segunda mitad del año. Los aromos ya comienzan a florecer.

Este julio estuve trabajando harto, haciendo bastante deporte y pasando mucho frío. Esto me distrajo un poco de la lectura: le terminé pidiendo varios días prestados a agosto para poder traerte 2 libros interesantes hoy.

Lo bueno es que ambos me gustaron mucho: uno es sobre “la consciencia” y el otro sobre “amplitud profesional”.

Por cierto, si sigues Incrementalmente (el podcast), te recuerdo que lanzamos a finales de junio un episodio sobre la psicología del dinero. Ayer grabamos el próximo capítulo, sobre Aquí no hay reglas, un libro sobre Netflix que apareció reseñado en la edición del mes pasado. Así que mantente atento si te gusta ese proyecto.

Sin más prólogo, vamos a los libres de julio.


📕 Range: Why Generalists Triumph in a Specialized World — David Epstein

“Solo aprendemos quiénes somos viviendo, nunca antes”

Bastante se habla de *la regla de las 10.000 horas: “*para triunfar debes partir lo antes posible y machacar miles de horas de práctica especializada”. Este mes leí Range, un libro del año 2019 que propone la idea contraria: las personas con éxito en el mundo profesional de hoy, siguen trayectorias ****zigzagueantes y se especializan tardíamente.

Leí este libro porque me encanta esta idea de la amplitud profesional. Siempre me he sentido un poco culpable por ser aprendiz de todo y maestro de nada. Me ha tocado ver cómo algunos de mis compañeros de universidad que optaron por especializarse tempranamente han avanzado muy rápidamente en sus áreas, mientras que yo cada par de años he cambiado de industria y “vuelto a empezar”.

Por suerte leí este libro. Me sirvió para retomar confianza en mi propio proyecto, aunque no sepa cuál es. Range me convenció de que la experiencia no se desperdicia cuando cambiamos de área, de que los profesionales que dedican algunos años a explorar distintas áreas terminan teniendo mayores retornos en el largo plazo, y de que muchas veces los grandes éxitos llegan tarde y gracias a la mezcla de experiencias de ámbitos diametralmente diferentes.

Para mí este libro viene a ser una especie de segunda parte de So Good They Can’t Ignore You, otro libro sobre desarrollo de carrera que siempre recomiendo. Mientras que So Good te convence de que no hay que obsesionarse con “lo que te apasiona” a la hora de buscar una profesión que te haga feliz, Range explica por qué que vale la pena experimentar todo lo posible para poder encontrar esa profesión. En vez de tener un “gran plan maestro”, probar pequeños proyectos y aprender de ellos.

Me gustó bastante y lo recomiendo mucho si te has sentido inquieto por no encontrar tu área de especialización.

📕 Consciousness: A Very Short Introduction — Susan Blackmore

“¿Cómo es posible que el impulso eléctrico de millones de pequeñas células produzca esto: mi experiencia íntima, subjetiva y consciente?”

Si leíste la edición de febrero de este año, recordarás que estuve indagando en la libertad de elección como problema filosófico. Leyendo sobre este tema, me di cuenta de lo interesante que es la filosofía cuando se mezcla con la neurociencia, por lo que quise aprender de uno de los temas donde más interactúan estas disciplinas: los estudios sobre la consciencia.

Para esto, escogí esta introducción muy breve que forma parte de una serie de la Universidad de Oxford compuesta por más de 700 temas distintos explicados por académicos, sin superar las 200 páginas. Es la primera vez que leo un libro de esta edición y aunque a ratos me pareció demasiado superficial, creo que fue una buena elección.

Bueno y ¿qué es la consciencia?

Una forma de explicarlo es partir por la pregunta “¿cómo se siente ser un perro?”. Decimos que un ser tiene consciencia cuando existe algo como “sentirse ser un perro”. Es decir, reconocemos que el perro es un ser con experiencias subjetivas, a diferencia, por ejemplo, de una piedra.

El gran desafío al estudiar la consciencia como fenómeno es explicar cómo y porqué emerge esta subjetividad a partir del mundo material: ¿tiene alguna función? ¿o es simplemente un “añadido” a las funciones cognitivas que tenemos? No obstante, existe otra forma de abordar el desafío: reconocer que la consciencia no existe y es solo una ilusión, en cuyo caso el problema es explicar por qué todos estamos tan convencidos de que sí existe.

Este libro explica ambas posturas desde una perspectiva filosófica y científica. Curiosamente, resulta que todo lo que sabemos o suponemos sobre la consciencia se ha visto cada vez más cuestionado por los avances en neurobiología. Ni el libre albedrío para decidir, ni la existencia de un “yo” continuo a través del tiempo tienen mucho asidero en los descubrimientos sobre cómo funciona nuestro cerebro.

Por esta razón, en el último capítulo la autora da su veredicto: está convencida de que la consciencia es una ilusión, y de que en vez de seguir preguntándonos cómo surge, deberíamos empezar a preguntarnos por qué nos hemos equivocado tanto tiempo en encontrar respuestas. Para ella, la consciencia es una atribución errónea que hacemos de ciertas impresiones cerebrales, pero la realidad es que en nuestro cerebro siempre están ocurriendo decenas de procesos en paralelo. Así, ni la consciencia, ni el yo, ni el libre albedrío serían más que una ilusión.

Me gustó bastante este libro. Como dije al principio, me hubiese gustado profundizar más en varios de los argumentos que se exponían, pero eso no es necesariamente algo malo. Buscaré otra opción para aprender más sobre este tema.


Muchas gracias por leer hasta acá. Si te gustó esta edición, tal vez te interese la de julio del año pasado, donde hablamos sobre cómo evitar un desastre climático y leímos una novela del sucio Bukowski.

Si no lo has hecho, me puedes seguir en LinkedIn: he estado escribiendo cosas breves ahí varias veces a la semana.

Hablando de cambio climático: espero que agosto nos traiga una primavera adelantada, especialmente la última semana, porque empieza mi último año como veinteañero.

Nos vemos en la edición siguiente.

Un abrazo,