Fin de año es un gran momento para pensar en el futuro y creo que es muy importante aprovecharlo. Tener una dirección de destino — aunque no lleguemos ahí finalmente — es indispensable para saber qué hacer (y qué no) en el presente y sentirnos tranquilos con lo que estamos haciendo hoy. Pero pensar en el largo plazo es complejo, y más aún traducir el resultado de ese pensamiento en acciones concretas para el presente. ¿Habrá alguna forma efectiva de pensar en el futuro que sea útil para tomar decisiones en el presente? En base a las ideas que he rescatado de varios autores, y mi experiencia usándolas, creo que sí. Es la siguiente: define primero el estilo de vida que quieres y luego resuelve cómo llegar a tenerlo [1].

Por “estilo de vida”, entendamos la forma en que se desenvuelve un día o una semana normal. Se refiere a cuántas horas trabajas, con qué intensidad y en qué tipo de trabajo, cuántas horas descansas, qué tipo de hobbies cultivas, dónde vives, con quién interactúas y con qué frecuencia, qué tan valorado te sientes, etc. Definir el estilo de vida que quieres es pensar a grandes rasgos en las características de una vida que te daría una felicidad sustentable, más allá del hedonismo puro. Por supuesto, si pudiéramos escoger, a todos nos gustaría pasar un par de semanas gozando el caribe, pero, después de ese merecido descanso ¿cómo te gustaría pasar el tiempo? ¿cuál sería tu propósito para existir?

Una vez que hayas definido tu estilo de vida ideal — y solo cuando lo hayas hecho — puedes comenzar a tomar decisiones sobre las metas o hitos específicos que te ayudarán a acercarte a este.

Veamos un ejemplo. Supongamos que tu estilo de vida soñado implica tener mucho tiempo para dedicarte a la crianza y te acaban de ofrecer un ascenso importante en tu trabajo. Este cambio viene con un aumento de sueldo muy atractivo, pero también con más responsabilidades y demandas sobre tu tiempo. El sentido común, diría: “acepta el ascenso: un mejor sueldo es siempre mejor”. Sin embargo, si lo piensas considerando tu estilo de vida ideal, surgen otras preguntas: ¿me ayuda esto a acercarme a este? ¿me ayuda a tener más tiempo para la crianza, o al revés? Y si no lo hace, ¿cómo podría hacerlo? En este caso, una opción mucho más interesante sería — en vez del camino típico: más sueldo a cambio de más tiempo — apuntar a trabajar menos horas por el mismo sueldo. La forma de abordar una decisión importante cambia completamente si tienes claridad de cómo es la vida que quieres vivir.

El éxito tradicional

Como sociedad tenemos una visión demasiado estrecha de lo que significa el éxito, y esto se nota especialmente en cómo se supone que debe avanzar una carrera profesional. El progreso en el trabajo generalmente significa tener más responsabilidades y sacrificar más tiempo a cambio de más plata. A todos nos gusta progresar, así que es cómodo perseguir estas metas sin detenerse a pensar si es lo que verdaderamente queremos. De esta forma, se nos olvida lo que el trabajo es originalmente: un medio para vivir una vida satisfactoria. Me gusta mucho la forma como lo plantea el escritor David Perrell: “El éxito no debería ser equivalente a qué tan bueno eres para forzarte a hacer lo que no te gusta hacer” [2].

La importancia que le damos al consumo material también contribuye a esta visión del éxito. Asociamos una buena vida con unas vacaciones más caras, un auto más grande o una tele con más pulgadas, incluso si para comprarlas hay que sacrificar días y horas de nuestro bienestar. Ignoramos la advertencia que el filósofo Henry David Thoureau nos hizo hace más de 150 años: “el costo de una cosa es la cantidad de vida que se requiere a cambio de ella” [3] y apuntamos a maximizar el consumo como si fuese equivalente al bienestar sostenible. Somos ambiciosos con el dinero, en vez de con tener una vida satisfactoria.

Por el otro lado, al pensar en tu estilo de vida ideal como definición del éxito, es posible ser más creativo y explorar alternativas no convencionales sobre cómo acercarte a la vida que quieres tener. Este modelo mental nos permite ir más allá del estrecho menú de opciones que socialmente entendemos como éxito. Y de hecho, te puede servir para darte cuenta de que puedes ser mucho más feliz sin ganar mucho más dinero.

Futuro y presente

Otra ventaja de pensar en lo que quieres para tu futuro considerando tu estilo de vida es que es mucho más fácil conectarlo con acciones específicas que podemos hacer, o dejar de hacer, hoy.

Generalmente, cuando pensamos en el largo plazo, lo hacemos mediante metas y logros que queremos alcanzar. El problema con esta mentalidad es que — implícitamente — asume que no podemos ser felices hasta que logremos alguna cosa en el futuro, aun cuando el presente está lleno de oportunidades para hacernos cargo de nuestro bienestar.

Pensar en el estilo de vida hace que los cambios que necesitas hoy para tener la vida que quieres sean mucho más evidentes. Por ejemplo, supongamos que en tu estilo de vida ideal tienes mucho tiempo cada día para hacer deporte. Entonces, deberías preguntarte: ¿estoy haciéndome el tiempo para hacer deporte todos los días en el presente? Y si no, ¿cómo podría hacerlo? A veces la respuesta dependerá de factores externos (“necesito encontrar un trabajo que me deje más tiempo libre”) pero gran parte del tiempo, bastará con cambios que puedes llevar a cabo hoy.

Si el estilo de vida que quieres para ti requiere de un largo camino, entonces es aún más importante que comiences a moverte en esa dirección hoy. Porque comenzar hoy es siempre mejor que comenzar mañana. James Clear, el autor de Atomic Habits, lo pone de un modo que me parece muy interesante: “si sigues viviendo como vives hoy, ¿cómo se verá tu vida en 20 años más?"

Por último, darle prioridad a alcanzar nuestro estilo de vida nos ayuda a identificar las cosas que no aportan. Por ejemplo, en tu vida soñada: ¿cuánto rato pasas consumiendo contenido en internet cada día? y ¿cuánto rato pasas dedicado a tus hobbies o intereses profundos? Tal vez hoy no tendrás todo el tiempo libre que te gustaría, pero al menos puedes apuntar a que la proporción de tiempo que dedicas a cada cosa esté alineada con lo que de verdad te importa.

Conclusión

Creo que pensar en el futuro solo en términos de metas y logros causa una parte importante de la insatisfacción crónica que vive mucha gente hoy. Por el contrario, menospreciamos la importancia que tiene la forma en que vivimos el día a día para nuestro bienestar general. En palabras de Cal Newport, el primer autor al que escuché hablar de “estilo de vida”: “Haz las cosas que sabes que son importantes cada día, y tu vida será mejor que antes”. Creo que pensar en el estilo de vida es una gran forma de definir lo que es importante para cada uno, para luego atreverse a vivirlo.

Notas

[1] Esta idea — como muchas otras — se la debo a Cal Newport. El artículo original es sobre planificación de carrera profesional, pero creo que aplica para todo.

[2] La original: Success shouldn’t be synonymous with how good you are at forcing yourself to do what you don’t want to do. Fuente.

[3] La original: “The cost of a thing is the amount of what I will call life which is required to be exchanged for it, immediately or in the long run” y aparece en el libro Walden.

[4] Esta frase salió en el episodio 2 del podcast de Cal, que se llama Deep Questions.