Lo más interesante de la filosofía antigua es que se ocupaba de un tema que nunca va a dejar de ser importante: ¿cómo se vive una vida buena y feliz?

Uno de los filósofos más prominentes de este período fue Platón. Platón vivió hace más de dos mil años, pero sus ideas marcaron toda la historia del pensamiento que vino después. De hecho, Alfred North Whitehead, un filósofo inglés del siglo XX, no tuvo problemas para afirmar que se puede caracterizar toda la tradición filosófica de occidente como una serie de notas al pie de la obra de Platón [1]. Yo quería escribir un artículo breve, pero supongo que agregar una humilde nota el pie a la historia de la filosofía también es algo honorable.

A pesar de la importancia que tenía para Platón el reflexionar sobre el buen vivir y la virtud, la tradición filosófica que le siguió dio más importancia a otras ramas de su pensamiento como la epistemología, la gnoseología o la metafísica. Estas ideas han dado mucho que pensar a las mentes más brillantes de la historia, pero — con el perdón de los filósofos — creo que tienen poca utilidad práctica para quienes no tenemos tanto tiempo libre. Seamos honestos: hablar de “epistemología” no te va a servir mucho a menos que tu objetivo sea echar a perder una buena conversación.

Hace poco terminé de leer un libro con tres diálogos de Platón y me sorprendió la cantidad de ideas interesantes sobre la buena vida que logré rescatar. A fin de cuentas, si una obra sigue siendo relevante por más de dos mil años, algo valioso tenemos que ser capaces de encontrar, aunque no seamos filósofos expertos. En este artículo (o nota al pie) quiero compartirte tres ideas que me parecieron muy importantes y completamente vigentes.

La educación es lo más importante

Para Platón, la educación es “lo más precioso que existe y existirá jamás” [2]. Y cuando hablaba de educación no se refería a ir al colegio o la universidad, sino al camino personal que cada uno debe recorrer para buscar valores como la justicia, la sabiduría o la moderación.

Su fundamento era en parte mitológico: Platón proponía que cada uno posee un alma inmortal y divina que está encarcelada en el cuerpo, el cual ejerce una influencia negativa sobre esta. Por esto debemos poner “de nuestra parte todo para tener participación durante la vida en la virtud y en la sabiduría”. Para Platón, la educación continua era la única forma de acercar al alma de vuelta a su origen divino en nuestro paso por la Tierra.

Cada uno puede creer o no en la existencia de un alma. Pero lo que importa acá es la idea de fondo: la buena vida es una vida en que buscamos el conocimiento continuamente como un medio para acercarnos a la virtud. Cuando vamos camino a esta virtud, cuando nos acercamos a los valores que nos importan, es cuando sentimos felicidad.

Todos podemos apuntar a perseguir estas virtudes y valores. Para ser más moderado, por ejemplo, no necesitas ser más inteligente o tener más tiempo. Es algo que cada uno puede aplicar en su día a día. Y mejor aún, no hay limitaciones para encontrar nuevas formas de desarrollar una virtud: puede ser leyendo, conversando con otros o simplemente reflexionando. No hay ninguna excusa para no seguir buscando perfeccionarse a lo largo de toda la vida.

Reflexiona por ti mismo

De todas las formas de buscar la virtud y apuntar a la buena vida, la más poderosa según Platón era la reflexión personal. De acuerdo con este filósofo, cuando el alma se encuentra a solas consigo misma, se va hacia “lo que es puro, existe siempre, es inmortal y siempre se presenta del mismo modo”. Al dedicarnos a la contemplación, podemos liberar al alma de los deseos del cuerpo que son los que — según Platón — causan todas las “guerras, revoluciones y luchas”.

La contemplación y el autoconocimiento son tan importantes para Platón que cuando su amigo Fedro le pregunta su opinión sobre una historia, él responde que: “aún no logro conocerme a mí mismo, e ignorando todavía eso, me resulta ridículo considerar lo que no me concierne”. O dicho sin tanto rodeo: prefiero preocuparme de los temas que me importan.

¿Significa esto que tenemos que vivir ensimismados, alejados del mundo real? Para nada. Pero si queremos estar en constante búsqueda de la buena vida, es indispensable tener tiempo a solas para reflexionar sobre qué es lo correcto y cómo lo llevamos a cabo en el mundo.

Hacerlo es difícil. Socialmente, se espera de nosotros justo lo contrario: estar siempre al día con el último escándalo político y conocer todas las versiones del meme de moda. Pasar tiempo a solas, meditando sobre lo bueno y lo malo, no es cool. Sin embargo, es indispensable para asegurarnos de que estamos viviendo una buena vida. ¿Cómo hacerlo? Cada uno debe encontrar sus momentos, pero estas son algunas ideas que pueden servir para empezar: escribe un diario, desarrolla un hábito de meditación o sal a caminar 15 minutos para reencontrarte — sin interrupciones — con las cosas que sientes y piensas.

La información no hace la sabiduría

A Platón le preocupaba que la transición desde la cultura oral a la escrita pudiera afectar nuestra capacidad para alcanzar la sabiduría. Según él, el verdadero conocimiento se manifestaba como el poder de transmitir la verdad a otros mediante el diálogo y la retórica. De hecho, Sócrates — el maestro de Platón — no dejó ninguno de sus pensamientos por escrito, pues dedicó su vida a filosofar con los demás a través de la conversación.

Platón creía que la escritura nos haría abandonar el ejercicio de comprender profundamente un tema y dar sentido propio a las ideas. Porque leer un argumento y ser capaces de repetirlo se parece mucho a comprender un tema, pero no es necesariamente lo mismo.

Este es un fenómeno que vemos muy frecuentemente hoy. Tenemos toda la información del mundo al alcance, pero cada vez pensamos menos por nosotros mismos. Nos contentamos con googlear y dar click al primer resultado. Sobre cualquier postura que tengas, hoy puedes encontrar argumentos irrefutables a tu favor en un par de minutos.

Poseemos cada vez más información, pero el precio que pagamos a cambio es la sabiduría. Nos estamos transformando en misólogos, el nombre que Platón daba a las personas que desprecian la reflexión, a los “sabios de su propia opinión, en vez de sabios”.

¿Qué tiene que ver esto con la buena vida? Como ya vimos, para Platón la capacidad de pensar por uno mismo es indispensable para alcanzar una vida feliz. Por esto, cuando renunciamos a reflexionar también perdemos la capacidad para encontrar la virtud y llevar una vida satisfactoria. Hoy — tal vez más que nunca — tenemos que evitar ser misólogos, y por el contrario, aprender sobre los temas que nos importan con todos sus matices y complejidades.

Conclusión

Es fácil olvidarlo, pero los clásicos como Platón son clásicos por algo. La vigencia de estas tres ideas — la importancia de educarse continuamente, de reflexionar por uno mismo y de buscar la sabiduría más allá de la mera información — es un claro ejemplo. En general, la filosofía es una de esas disciplinas que la academia ha capturado, aun cuando puede tener un inmenso valor para la vida de todas las personas. Sin embargo, la culpa es más nuestra que de los filósofos: cada uno tiene la responsabilidad de rescatar las grandes ideas de la historia y de darle continuidad al legado de la sabiduría humana. Cada uno es responsable de agregar sus propias notas al pie de la historia de la filosofía.

Notas

[1] Parafraseo, obviamente. La original: “The safest general characterization of the European philosophical tradition is that it consists of a series of footnotes to Plato. I do not mean the systematic scheme of thought which scholars have doubtfully extracted from his writings. I allude to the wealth of general ideas scattered through them”.

[2] Todas las frases de este artículo (entre comillas todas) las saqué de los diálogos platónicos Fedro, Fedón y El Banquete. En los diálogos, es Sócrates el personaje a través del cual Platón transmite sus ideas, pero en este artículo hablo de ellos indistintamente. Seguramente un experto dirá que hay diferencias entre Platón y Sócrates, si es así, que deje un comentario acá abajo y lo conversamos.